4 Comentarios
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Avatar de Francisco Colom

Este post apunta a una de las grandes preguntas de nuestro tiempo: cómo aprovechar las oportunidades del siglo XXI para convertir el planeta en una fuente inagotable de recursos sin caer en los riesgos de jugar a ser Dios. Cómo acercarnos al sol sin quemarnos las alas.

Para responder, quizás necesitemos una taza de prudencia por cada taza de innovación.

Avatar de Jose Maria Garcia

Gracias Fran, veo que de nuevo coincidimos. Un equilibrio que no es sencillo pero que es nuestra mejor opción. Haciendo uso de las virtudes de la abundancia y la suficiencia en simultáneo

Avatar de BajoLimay

El texto es interesante y propone una lectura optimista del Antropoceno, apoyada en la idea de que la combinación entre ciencia, tecnología e ingenio humano permitiría no solo “sostener” el planeta, sino incluso optimizarlo. El problema de fondo es que esa premisa ignora el contexto político, económico y cultural real en el que hoy se produce y se valida la ciencia. Vivimos no solo un avance del negacionismo del cambio climático, sino algo más preocupante: un avance del negacionismo de la ciencia como bien público. La ciencia que progresa y se financia es, en gran medida, aquella que puede transformarse en objetos tecnológicos rentables, controlables y apropiables por el poder económico. En ese marco, disciplinas como la ecología, que cuestionan límites, interdependencias y responsabilidades colectivas resultan incómodas y son sistemáticamente relegadas.mPor eso no sorprende que se hable con entusiasmo de geoingeniería, “hacks climáticos” o terraformación de Marte, mientras fracasan o se postergan las metas climáticas globales al 2030, incluso en los países que más han avanzado. Fuera de algunos casos europeos y China, la agenda ambiental y la evidencia científica ni siquiera forman parte del debate público, que queda en manos de quienes concentran poder político y económico. El optimismo tecnológico del texto asume un “Earth OS” gobernable, cuando en la práctica el verdadero cuello de botella no es técnico, sino institucional, democrático y epistemológico. Quién decide, con qué intereses, bajo qué incertidumbres y quién asume los riesgos. Sin resolver ese problema de base, la promesa de “optimizar” la Tierra corre el riesgo de repetir la lógica que nos trajo hasta aquí, como intervenir sistemas complejos sin comprenderlos del todo, confiando en que el poder tecnológico compensará la falta de límites.

Avatar de Jose Maria Garcia

Efectivamente la lectura es optimista, porque creo que es la mejor opción que tenemos, y de hecho una gran oportunidad, pero comparto tus dudas. Tan fascinante todo lo que podemos conseguir con nuestro poder como civilización, tan preocupante todo lo que podemos desaprovecharlo, o incluso usarlo en nuestra contra. Por eso añadía al final esta reflexión: “Sólo necesitamos asegurarnos que está bien dirigida y optimice hacia los parámetros que importan. Al final nuestro punto débil siempre acaba siendo el governance del sistema.” Pero no creo que tengamos mejor estrategia que ser optimistas, con la humildad y prudencia que también menciono. Gracias por tu comentario