Acerca del consumismo
Agua salada y felicidad
Decía el filósofo Schopenhauer que “la riqueza es como el agua de mar: cuanto más bebemos, más sed tenemos”. Incluso aquellos que tienen el Ferrari o la joya que tanto codiciaban pronto envidiarán al vecino que tiene otro aún más caro o exclusivo.
Si Schopenhauer hubiese vivido hoy, probablemente habría dicho lo mismo del consumismo y el efecto imitación que produce. Es agua salada. Estamos tan enganchados. Bloquea nuestros hábitos pero no nos hace felices. Sólo nos produce sed.
“Ningún filósofo habla del camino de la felicidad por el consumo excesivo”, reflexiona Francesc Torralba en su entrevista en Kapital con Joan Tubau. Sin embargo, “para muchos el consumismo supone un escapismo frente al vacío”:
Se generan necesidades artificiales, tratamos de consumir objetos para satisfacer esas necesidades artificiales, y cuando las hemos resuelto se han creado nuevas necesidades artificiales, en una especie de espiral destructivo que además es insostenible, ecológicamente y económicamente. Y genera grandes diferencias.
El problema no es consumir, es el hiperconsumo, que califica Gilles Lipovetsky:
Ya no estamos en la «sociedad de consumo», sino en la era del hiperconsumo. Una sociedad de «felicidad paradójica»: Usamos tres veces más energía que en la década de 1960, pero nadie puede argumentar que seamos tres veces más felices.
Y es que acumular objetos no nos hace más felices. Al contrario, dar genera más felicidad que recibir. Lo vimos en Gratix: Las personas que regalaban se sentían más felices incluso que las que recibían sus regalos.
Y si lo que nos hace felices es lo contrario de lo que ordena nuestras acciones, ¿por qué nos empeñamos en perseguirlo?
El consumo es un sistema complejo, creador de una inercia de la que es difícil escapar. Como vimos en la trilogía del sistema, hay 3 capas que se superponen a modo de matruscas:
El consumo como un fin en sí mismo, agravado en tiempos de dopamina.
El consumo no depende sólo de nosotros, viene incrustado en la inercia de un sistema que depende del consumidor, las empresas y el regulador.
Ese sistema es parte de algo mucho más grande, la naturaleza - una de las dos fuerzas exponenciales con que contamos, la otra es nuestra creación, la tecnología.
¿Y si atacamos directamente al núcleo del sistema, como en los combates de Star Wars? Ese núcleo es el consumismo, que depende de nosotros.
Dice el profesor Miguel Anxo Bastos, también en Kapital, que hemos confundido capitalismo por consumismo, y son cosas distintas. Y va un paso más allá: El consumismo es el principal enemigo del capitalismo.
Que escuchen los haters del capitalismo. O del decrecimiento. Si en vez de tomarlos como ideologías, se analizan como herramientas, en combinar sus virtudes puede estar la solución.
El capitalismo ha demostrado su eficacia en satisfacer el consumo necesario y generar riqueza y prosperidad. Pero, desatado, ha engendrado a su hijo el consumismo, patrón de lo innecesario, devorador de recursos sin proporción. Es “la grasa del sistema”. Aquello que lo está haciendo enfermar, y puede acabar con él.
Comprender esta diferencia clarifica el debate sobre decrecimiento. No se trata de reducir el consumo, sino de eliminar el consumismo, lo innecesario, esa grasa del sistema. Mantener la calidad de vida eliminando lo que nubla el futuro sin aportar felicidad. Llámalo consumo responsable, consumo consciente o comedimiento. O sentido común.
Y eso sí que depende única y exclusivamente de nosotros.
Si quieres ideas para ponerlo en práctica, te dejo con reflexiones para leer o releer:
Haz valer que tu consumo es tu voto.
Cambia tu modelo de status, y hazlo contagioso.
Disfruta de una vida en la que menos es más.
Libérate de ese sabor a agua salada. Di adiós al consumismo. Ser feliz es más fácil de lo que te han contado.
Este post rima con esta secuela involuntaria. Por si quieres seguir la pista



👏👏👏
Me encanta que empecemos a diferenciar el capitalismo del consumismo, cada cosa en su sitio.
Coincido con gran parte de lo que compartes, ahora solo una pregunta, ¿cómo podemos propagar esta idea de que el consumo cuidadoso y de calidad es el camino a seguir?
Porque los modelos de negocio de casi todas las empresas se basan en vender más, no en vender mejores productos con mayor tiempo de uso.
muy interesante Chema. Te escribo con mi forro polar de Decathlon que me regalaron hace más de 20 años, y sigue funcionando como siempre, bien limpito. Además tengo la calefacción a 19 graditos, jajaja...
Es cierto que capitalismo es distinto que consumismo. También es falso que el capitalismo nos empuje a crecer sin freno para maximizar la valor del accionista. El capitalismo lo que impulsa es la libertad individual a través del derecho a la propiedad, pero no tienes que maximizar nada. El capitalismo está lleno de filántropos. Otra cosa es una parte del capitalismo, que son las Corporations, que al tener muchos accionistas, si se deben a la maximización del beneficio común como único objetivo que con seguridad satisface a todos. Por eso las Corporations necesitan el especial control de las Regulations, las Public Policy... perdón por el rollo...