No sé si la palabra es creer, pero me gusta compartir sus aportaciones.
Lo que me pasa con Mazzucato es que me parece muy certera llamando la atención sobre dinámicas relevantes que suelen pasar desapercibidas, siendo su gran clásico el ejemplo del iPhone que he incluido en el artículo, pero cuando se pone en modo solución combina buenas ideas con un aparataje adicional que no queda claro que funcione.
Es, por ejemplo, la sensación que me da lo que ha comunicado sobre su último libro: coincido en el diagnóstico de pasar de un modelo meramente reactivo a preventivo (como en muchas otras cosas que ya he compartido en otros posts), pero no necesariamente con la fórmula que propone para llevarlo a la práctica.
No te digo que no... Excelente resumen de lo que no me convence de Mazzucato (el "aparataje"). Sin embargo, sus ejemplos inspiran otro tipo de intervenciones más direccionales, como la investigación de base o los incentivos para generar externalidades positivas, que sí
En realidad, lo peor de Mazzucato es la gente que no ha leído a Mazzucato que cree que sustenta cualquier idea de intervencionismo estatal. Creo que, a pesar de ella, se utiliza de excusa para cualquier patochada. Incluso por gente leída. Ella ha sido bastante ácida con los que "no la entienden". En todo caso, reducido al absurdo, resultan tesis ingenuas: el estado no hizo el iphone. Ni siquiera ha tenido la menor intención de hacerlo. Y, si lo hubiera intentado, no habría sido usable. Esto último lo añado como chascarrilo.
De nuevo no te diré que no, es el signo de los tiempos en los que ha despegado... y del iPhone diseñado por el Estado no promete nada (entre la risa y la pesadilla). El regulador tiene que ayudar con las reglas, pero los que pueden brillar son los jugadores
Eso que dicen los anglos... leveling the playing field. Pero, personalmente, y estoy lejos de ser un experto, mi sensación es que precisamente la sobreabundancia de regulación y especialmente de mala regulación es uno de los problemas crónicos, incluido el medio ambiente y la energía. Es como si se esperara que basta con una ley para terminar con lo que no nos gusta que, generalmente, es lo que unos dicen que es lo que no tiene que gustar. Me han interesado mucho las observaciones de algunos analistas sobre el caso del colapso de la China clásica en un mar de burocracia y reglas. Se ha puesto de moda en algunos partidos políticos por todo el mundo crear reglas por las que cuando un estado genera una ley o un reglamento, tenga que borrar dos. Por llevarlo al caso de aquí: ¿Y si uno de los problemas es que queremos resolver las interacciones de sistemas caóticos en los que no se saben las consecuencias reales de tocar en un punto con leyes repletas de buenas intenciones? Y derivado de ello de un diseño de incentivos basado más en la creencia de la buena voluntad de las preferencias humanas, del que ni siquiera se es consciente. Reitero que no domino con exhaustividad estas materias.
¿Todavía te crees a Mazzucato?
No sé si la palabra es creer, pero me gusta compartir sus aportaciones.
Lo que me pasa con Mazzucato es que me parece muy certera llamando la atención sobre dinámicas relevantes que suelen pasar desapercibidas, siendo su gran clásico el ejemplo del iPhone que he incluido en el artículo, pero cuando se pone en modo solución combina buenas ideas con un aparataje adicional que no queda claro que funcione.
Es, por ejemplo, la sensación que me da lo que ha comunicado sobre su último libro: coincido en el diagnóstico de pasar de un modelo meramente reactivo a preventivo (como en muchas otras cosas que ya he compartido en otros posts), pero no necesariamente con la fórmula que propone para llevarlo a la práctica.
¿A ti qué te parece?
El enésimo intento intelectual para hacer creer que la planificación central funciona.
No te digo que no... Excelente resumen de lo que no me convence de Mazzucato (el "aparataje"). Sin embargo, sus ejemplos inspiran otro tipo de intervenciones más direccionales, como la investigación de base o los incentivos para generar externalidades positivas, que sí
En realidad, lo peor de Mazzucato es la gente que no ha leído a Mazzucato que cree que sustenta cualquier idea de intervencionismo estatal. Creo que, a pesar de ella, se utiliza de excusa para cualquier patochada. Incluso por gente leída. Ella ha sido bastante ácida con los que "no la entienden". En todo caso, reducido al absurdo, resultan tesis ingenuas: el estado no hizo el iphone. Ni siquiera ha tenido la menor intención de hacerlo. Y, si lo hubiera intentado, no habría sido usable. Esto último lo añado como chascarrilo.
De nuevo no te diré que no, es el signo de los tiempos en los que ha despegado... y del iPhone diseñado por el Estado no promete nada (entre la risa y la pesadilla). El regulador tiene que ayudar con las reglas, pero los que pueden brillar son los jugadores
Eso que dicen los anglos... leveling the playing field. Pero, personalmente, y estoy lejos de ser un experto, mi sensación es que precisamente la sobreabundancia de regulación y especialmente de mala regulación es uno de los problemas crónicos, incluido el medio ambiente y la energía. Es como si se esperara que basta con una ley para terminar con lo que no nos gusta que, generalmente, es lo que unos dicen que es lo que no tiene que gustar. Me han interesado mucho las observaciones de algunos analistas sobre el caso del colapso de la China clásica en un mar de burocracia y reglas. Se ha puesto de moda en algunos partidos políticos por todo el mundo crear reglas por las que cuando un estado genera una ley o un reglamento, tenga que borrar dos. Por llevarlo al caso de aquí: ¿Y si uno de los problemas es que queremos resolver las interacciones de sistemas caóticos en los que no se saben las consecuencias reales de tocar en un punto con leyes repletas de buenas intenciones? Y derivado de ello de un diseño de incentivos basado más en la creencia de la buena voluntad de las preferencias humanas, del que ni siquiera se es consciente. Reitero que no domino con exhaustividad estas materias.