Esperanzas 2025
Mentiras blancas y cisnes negros
Decía Niels Bohr que “es muy difícil hacer predicciones, sobre todo respecto al futuro”. Tratar de hacerlas sobre un año concreto puede ser además un mal negocio, como observa Scott Gallaway: si aciertas, no parecerán tan sorprendentes, y si te equivocas, te lo recordarán.
No pretendo apuntarme a ese “mal negocio", pero es bueno empezar con ilusión los años, por difíciles que parezcan, por lo que comparto no ya unas predicciones, sino una lista de esperanzas para el Planeta en 2025. Sabiendo que no deja de ser un ejercicio con cierta ingenuidad y que estas líneas quedarán obsoletas muy rápido.
La herencia de 2024
2025 arranca con un punto de partida inquietante, pero también con indicios esperanzadores. ¿Nos llevará su evolución a terminar el año mejor de lo que empezamos?
2024 ha sido el año más caluroso de la historia y el primero en el que hemos superado el límite de +1,5ºC marcado por la COP de París. Un año en el que ha resultado evidente que no contamos con un sistema de gobernanza global efectivo para acelerar la lucha contra el cambio climático, en un mundo que ha cambiado mucho en los últimos años, donde las tensiones geopolíticas han pasado al primer plano y relegado una agenda común “de Planeta”. A lo que hay que añadir la elección de un nuevo Presidente en USA que niega el cambio climático y se opone abiertamente a la agenda de descarbonización.
Pero 2024 también nos deja indicios esperanzadores…
Tal vez sea el año en que cambió la conversación sobre el clima, curiosamente en un entorno en el que los criterios de “real politik” han ganado peso frente al impacto directo en emisiones. Y es que los modelos de “green growth”, que llevaban años postulándose como el futuro, cada vez parecen más las soluciones del presente, empujados no ya por el bien del Planeta, sino por la propia lógica económica.
La revolución renovable y de la electrificación, lideradas por la energía solar, que se ha convertido en la energía más barata y eficiente, ha abierto un nuevo escenario energético e industrial a nivel mundial. Cada vez más atractivo, por su evolución exponencial y las revoluciones paralelas en tecnologías complementarias como las baterías.
Este cambio de modelo es particularmente visible en China. Pese a ser todavía el principal emisor de CO2 y seguir con una dependencia elevada de combustibles como el carbón, la velocidad con que está transicionando y escalando hacia una economía basada en la electrificación, propulsada por las energías renovables y nuclear, es a la vez una prueba de que es posible y una advertencia a otros de que pueden quedarse atrás.
Porque, más allá de su efecto descarbonizador positivo, nos encontramos ante una nueva revolución tecnológica imparable, basada en la emergencia de nuevas tecnologías disruptivas que proporcionan mayor competitividad en productos y costes. De la que puede ser peligroso quedarse descolgado…
¿Y si en lugar de ser 2025 un nuevo récord de calor a nivel mundial, fuese el año del “Peak Oil”? Esto es, el año en el que la producción mundial de crudo deja de subir y empieza a bajar. Los datos apuntan a una evolución que hará este hito posible en esta década, acelerada por el nuevo modelo energético y particularmente por China.
Tal es su efecto que en algunos países ya puede observarse cierto efecto “decoupling” o desacoplamiento entre el crecimiento y las emisiones, en el que se basan los modelos de green growth. ¿Será algo que veamos consolidarse en 2025?
¿Qué podemos esperar de la evolución de estas tendencias contrapuestas que heredamos de 2024? ¿Serán las protagonistas del año que empieza, o irrumpirán nuevos fenómenos inesperados, “cisnes negros” en terminología de Taleb, que cambien dramáticamente el escenario? ¿Qué impacto tendrá la decisiva “wild card” de Trump? ¿Podemos mirar a 2025 en clave de esperanza?
Pensemos en un 2025 esperanzador, producto de mentiras blancas y cisnes negros. Vamos a intentarlo. Como un ejercicio de esperanza informada, más que de predicción.
Mentiras blancas: Trump nos sorprende
Las mentiras, como diferencia entre lo prometido y lo cumplido, tan habituales en política, podrían ser una de las grandes sorpresas esperanzadoras de 2025, si es Trump quien las protagoniza. No sería la primera vez que lo hace. Aunque si el resultado es bueno, pensaremos que se trataba de “mentiras blancas”, o piadosas, y se lo perdonaremos con mucho gusto.
Y es que una cosa es negar el cambio climático y otra hacer posible el “Make America Great Again” quedándose descolgado de la nueva revolución energética e industrial. Si es de esperar que, con Trump, USA se salga del Acuerdo de París y todos los compromisos y esfuerzos económicos que supone, sorprendería que un gobierno pro-business renuncie a seguir en la primera ola de innovación y desarrollo económico de nuestro tiempo y ceda abiertamente su liderazgo a China.
No sólo eso. Es probable que incluso parte de sus promesas más concretas, como terminar con el IRA, programa estrella de Biden para impulsar la inversión en Cleantech, tengan un impacto más testimonial que real. Más cuando su aplicación está concentrada en distritos que votaron por Trump.
Y es que incluso en el terreno de lo simbólico Trump ya está dando muestras de que cuenta con las energías renovables. Su reconocido interés por Groenlandia no parece asociado al petróleo, sino a los “minerales raros” clave para estas energías. ¿O será, como bromean algunos, porque espera que con el cambio climático sus playas serán comparables a las de Florida y abrir nuevos hoteles de su cadena?
De hecho, hay planes de la nueva administración Trump que pueden tener un efecto positivo sobre la transición energética: Iniciativas de liberalización y desregulación como las que va a liderar el nuevo DOGE liderado por Elon Musk pueden de facto reducir el exceso normativo y administrativo que hoy complica la rapidez en la introducción de innovaciones y el despliegue de placas solares y molinos de viento, rebajando las resistencias del fenómeno NIMBY frente a la velocidad que requiere la urgencia medioambiental.
¿Y si Trump cree en el calentamiento global y ni él mismo lo sabe? ¿Explicaría eso que su “el cambio climático es un engaño” sea una mentira piadosa para cambiar el sistema desde dentro? ¿O simplemente sus prioridades son otras, pro-business, y va a ser capaz de cambiarlas si la situación lo requiere, como la lógica económica parece indicar? Como comenta Noah Smith, tal vez haya habido un error de discurso al “centrar una discusión sobre las tecnologías del futuro por su vinculación al cambio climático, en lugar de hacerlo sobre su impacto en el poder y la prosperidad nacional”. Y haya llegado la hora de corregirlo.
Cisnes negros: geopolítica, innovación y consumo
Una política por parte de USA con efectos medioambientales positivos, o al menos no nocivos, al margen de la retórica, sin duda sería una sorpresa positiva de 2025, pero seguramente necesitamos más. Como los últimos años demuestran, tenemos que estar preparados para encontrarnos con “cisnes negros”, cambios disruptivos que provoquen reacciones drásticas e inesperadas. ¿Y si estos fuesen en la dirección que necesitamos?
Giro geopolítico que sale bien
Es esperable que en 2025 veamos más disrupciones en la esfera de la geopolítica y la política económica. A día de hoy, hemos entrado en plena escalada belicista y comercial de los dos bloques con el potencial económico y la ambición para liderar el mundo, USA y sus aliados (Europa, Japón, Corea del Sur, Taiwán, y otras democracias avanzadas como Australia o Canadá) frente a China y el eje Rusia-Irán-Corea del Norte.
La evolución de estas tensiones se va a decidir en el terreno económico y no sólo en el militar. Pero, como se ha demostrado en las pasadas guerras mundiales, el bloque con la capacidad de fabricar el armamento y tecnología más avanzados está en ventaja en caso de escalada bélica. La cesión del papel de “fábrica del mundo” a China durante las últimas décadas, acompañado por su apuesta por esta nueva revolución industrial (en sus tres ejes de energía, baterías y vehículos), resulta inquietante en este contexto.
De cómo los distintos poderes reconozcan este fenómeno y de cómo reaccionen a ello podremos ver cambios significativos en la dinámica internacional este año y combinaciones geopolíticas inesperadas. ¿Reconocerá Trump la superioridad de producción de China? ¿Cómo va a afrontarla? ¿Se enfrentará con las mismas o con otras armas, u optará por un mayor acercamiento o alianza con China? ¿Cómo cambiarán las relaciones con sus aliados actuales? ¿Tendrán que ser estos los que se planteen otras alternativas que puedan incluir un acercamiento a China? Las políticas energéticas, de innovación y medioambientales seguirán a las respuestas a estas preguntas.
En el caso de Europa, estas circunstancias pueden forzar un cambio que responda a los retos de economía y seguridad del continente. ¿Seremos capaces de capitalizar los esfuerzos y avances en el terreno de la descarbonización con un modelo que no dependa de la tecnología de un bloque potencialmente hostil? ¿Pasar del acompañamiento a la emulación y de esta a la innovación? ¿Incorporar las lecciones del informe Draghi y el aprendizaje de apuestas fallidas como Northvolt? ¿Encajar una visión de innovación, impacto medioambiental, geopolítica y regulación que asegure un crecimiento sostenible, y dé coherencia a nuestra relación con USA y China?
Este tipo de cambios puede afectar también a la gobernanza global en la lucha contra el clima. ¿Podría un nuevo equilibrio de fuerzas superar el modelo multilateral de las COP y llevar a una alternativa más ejecutiva y efectiva? ¿Quién debería integrar un mecanismo de este tipo? ¿Es concebible un acuerdo entre USA y China? ¿Deberían participar las empresas, organizaciones y líderes que pueden jugar un papel relevante? ¿Cómo mantener los incentivos para todos de una forma eficaz y equitativa? ¿Cómo asegurar que su efecto neto es positivo para el Planeta?
Mucho puede pasar en este terreno, y no necesariamente salir bien. Pero también es cierto que muchos de estos escenarios mejorarían lo presente. ¿Y si fuese así?
El cleantech se dispara: Nuevas soluciones exponenciales
Otra categoría de cisnes negros puede venir de la innovación, de las empresas e investigadores cuyos productos y descubrimientos siguen llegando al mercado en volúmenes crecientes, gracias al aumento de la inversión en cleantech. De hecho, el mundo ya invierte casi el doble en energías limpias que en combustibles fósiles (un 64% de las inversiones globales en energía en 2024).
¿Veremos nuevas tecnologías, productos y materiales que exploten este año e inicien su ciclo exponencial? ¿Avanzarán las tecnologías en terrenos como las baterías alternativas al litio o la absorción de carbono hasta convertirse en opciones relevantes? ¿Adoptaremos nuevos materiales limpios, alternativos para la construcción o en sustitución de los plásticos de un solo uso? ¿Nos ayudará la IA a identificar y beneficiarnos de oportunidades para reducir el impacto medioambiental, o hacer rentable la economía circular? ¿Veremos emerger otras soluciones en las que ni siquiera nos paramos a pensar hoy?
Hablamos de fenómenos que requieren ciclos superiores a un año, pero cada vez el “pipeline” de tecnologías y empresas trabajando en la “next big thing” para solucionar nuestros problemas de clima y medioambiente es mayor. Las probabilidades de que sus innovaciones entren con éxito en el mercado aumentan. Hay que perseverar para que este ciclo siga y se consolide.
Por fin, la revolución de los consumidores: una nueva sensibilidad se impone
Tal vez el gran cisne negro podría venir de un cambio radical en la sociedad. Un punto de inflexión entre los consumidores que se traduzca en un cambio masivo de la sensibilidad sobre el impacto de nuestras acciones sobre la naturaleza y el mundo que queremos.
¿Cómo podría materializarse esta nueva sensibilidad inesperada? ¿Qué hábitos cotidianos podrían cambiar masivamente, en una revolución más o menos silenciosa? ¿Un desapego de lo material? ¿Consumir menos, o hacerlo de forma más consciente? ¿Hacer nuestros los problemas que hemos estado negando y actuar de forma más responsable, por ejemplo evitando generar tanta basura?
¿Cómo de cerca estamos y qué nos hace falta para alcanzar ese punto de inflexión? ¿Es un problema de concienciación o de oferta alternativa? ¿Nos encontraremos con un fenómeno que sirva como revulsivo? ¿Tendrá efecto el agravamiento generalizado de catástrofes naturales, sobre todo cuando se vuelven tan notorias como los incendios de Los Angeles? ¿Acabarán por llevar a la acción llamadas de gran difusión, como el documental Buy Now! The Shopping Conspiracy de Netflix?.
Un cambio radical e inesperado en el consumo podría tener un gran impacto en el Planeta, a la vez que producir un shock en la economía tal como la conocemos hoy. Parece más probable la normalización de la incorporación del impacto climático en nuestras decisiones diarias, como la norma y no la excepción, fuera de debates políticos en los que nunca debió estar. Que también cambie nuestra sensibilidad, aunque sea más lentamente.
Datos como que los europeos estamos ahorrando más, con un aumento de la tasa de ahorro en los hogares, que ha alcanzado el 15,7% frente al 4,4% en USA, pueden atribuirse a la creciente incertidumbre, pero también a que vamos consumiendo menos. ¿Y si fuese el comienzo de un cambio de sensibilidad en nuestra relación con el consumo? Sigamos en clave de esperanza.
Un 2025 con más Verdades Incómodas
Y en el terreno de las esperanzas, que no de las predicciones, la mía para este año es maximizar el impacto sobre el mundo que queremos del tiempo que dedico a estas verdades incómodas. 2024 ha sido un año muy positivo, sobre todo por todos los suscriptores que os habéis unido (¡gracias por estar ahí una semana tras otra!), y también por cómo, a raíz de estas reflexiones y aprendizajes, han podido ser de ayuda a distintos proyectos e iniciativas, y he podido compartirlas en eventos y charlas, con excelente acogida.
Como soy un eterno insatisfecho, me gustaría que este impacto sea mucho mayor en este 2025. Por ello te animo a contactarme si tienes ideas para lograrlo. Y por supuesto invita a tus amigos a suscribirse a Verdades Incómodas si crees que les puede interesar. Te lo agradecerán ellos y te lo agradezco yo. ¡Por un buen 2025!



Siempre tan interesante leerte porqué nos permites parar y pensar, o todavía mejor y re-pensar. ¿que tienen en común estos tres ejes de “poder” que mencionas y que tanto nos pueden influenciar : trump, musk y meta? Muchos seguidores.
Mi esperanza más grande es que en 2025 consigamos crear narrativas y visiones de futuros (muy próximos) capaces de atraer seguidores. Entre los varios grandes cambios de los años 2000 es la falta de fidelización : “la gente” un mes - adora - a alguien o a una idea , y el mes siguiente adora a otra persona o idea.
Capturar el interés de los seguidores tiene que ser nuestra prioridad para cambiar el rumbo de nuestra sociedad desde uno que punta con energía hacia los extremismos totalitarios de muy pocos que deciden para todos los demás.
Una clara tendencia que se marcha hacia la extrema derecha presumiendo de “hablo en nombre del pueblo, esto es lo que el pueblo quiere” .
una tendencia que tiene especial atractivo para “los seguidores” más jóvenes .
porque ven que la “democracia” es juzgada (por los mismos medios autoritarios) como algo que no funciona.
porque nunca han vivido los horrores de sistemas totalitarios , sean de derecha o de izquierda.
porque añoran a alguien o algo que le dé esperanza, que sea percibido como alguien fuerte y poderoso que seguir en un mundo sin aparentes líderes ni alentadoras visiones de futuro.
Así que está a nosotros , no tanto ir en contra de estos totalitarios, sino ser parte de un nuevo mundo que está emergiendo y que está lleno de esperanza , que dí tiene una clara visión del futuro que queremos y que más nos interesa, que no quiere perder nada sino ganar, en una vida de grande abundancia de lo que nos haga más felices .
Un mundo donde nos hacen falta muchas menos cosas para vivir bien y plenamente .
Hay muchos movimientos que están demostrando que no es un sueño sino que ya hay modelos de negocio y sistemas económicos capaces de crear esta prosperidad , el movimiento #BCorp , círculos de líderes como forgoodleaders.org , conscious capitalism , tan solo para mencionar algunos , a los que añadir tus ideas , tus círculos y las mejores narrativas que puedan atraer … seguidores , a muchos seguidores 😉😁