Me parece un temazo esto de aprender a decir “no” y todo lo que implica. Me ha gustado mucho cómo conectas los beneficios medioambientales con los de nuestra salud, tranquilidad y claridad mental. Como dices: “Cada vez que decimos no, protegemos nuestra libertad para dedicarnos a lo que nos importa”. Totalmente de acuerdo. Hay una guerra por la atención, y la mayoría vamos perdiendo. Pero aprender a decir “no” puede liberarnos. A nosotros y al planeta.
Totalmente de acuerdo Fran, tendemos a subestimar el impacto de nuestras decisiones, y en un entorno en el que nos abruma lo innecesario, decir "no" es poderosísimo, y puede inspirar a otros a hacerlo también, como en el ejemplo de Milo Cress
El agradecimiento es mío. Me inspiró mucho tu artículo y el ejemplo de la plaza de Burdeos y no podía faltar en esta reflexión. Veo que también ha inspirado a muchos de mis lectores. Con ganas de leer tu próxima entrega
Una de mis lecturas de psicología que más me impacto fue "No diga sí cuando quiera decir no". Un tratado sobre asertividad que, por desgracia, nones fácil llevar a la práctica porque, como afirmas, decir NO cuesta.
Al menos, es importante tomar conciencia de ello y, en la medida de lo posible, no hacer demasiadas concesiones innecesarias.
La regla de "ante la duda...NO" me parece esencial
Me encanta la rebeldia del no aunque a veces cueste llevarlo a la práctica como bien dices. Admiro esa administración pública como el ayto de Burdeos, esa valentia está en peligro de extinción. Tienes que gastar mucho dinero y cuanta más obra faraonica mejor.
Este principio me lo llevé al tema de la alimentación. Soy intolerante a la fructosa, lactosa y gluten. La mayoría de alimentos procesados sin gluten tienen otros ingredientes que son peores para la salud.
Es difícil aceptar por el resto cuando sales a comer fuera, esta negación a determinados productos. Yo lo acepté y vivo muy bien. Lo siento no puedo ir a cenar a esa pizzeria aunque tengan pizza sin gluten.
Cada vez cuesta más encontrar un lugar en que la comida sea sencilla pero rica. Pero siempre hay alternativas.
También lo pienso cuando veo "hamburguesas" veganas con sabor a carne. Mejor no leas los ingredientes...
Decir no es también ser coherente con uno mismo y eso ayuda a ser más feliz. Gracias por recordármelo.
Hola Arau, qué alegría haber podido ayudar con mi artículo a recordarte la fortaleza del no para ser coherente con uno mismo. Aunque parezca que decir no debería ser fácil, ir contra la inercia no lo es, aceptar que es un esfuerzo es el primer paso para ejercer nuestra libertad.
Coincido contigo que ser feliz es más fácil de lo que nos han vendido, y que pequeños actos como los que compartes nos ayudan a ello. Si somos muchos más los que, como tú, elegimos lugares en los que "la comida sea sencilla pero rica" y damos la espalda a los que no, el mundo nos acabará siguiendo. Gracias por compartir tu experiencia - nos inspiras a los demás a imitarla
Este ártículo me lo llevo a mi vida diaria , pensando muy bien a todas las veces que he dicho que sí y lo importante que es NO hacerlo.
La declaración que compartes sobre lo que es un edificio sostenible se puede trasladar a todo lo que decidamos crear / consumir / hacer
"Lo que decidimos eliminar es más importante que lo que decidimos añadir. El edificio más sostenible es el que decidimos que no hace falta. El segundo es el que ya existe y decidimos reutilizar. El tercero es el que podemos reducir a la mitad de tamaño y conseguir el mismo objetivo. Y así sucesivamente."
Me parece un temazo esto de aprender a decir “no” y todo lo que implica. Me ha gustado mucho cómo conectas los beneficios medioambientales con los de nuestra salud, tranquilidad y claridad mental. Como dices: “Cada vez que decimos no, protegemos nuestra libertad para dedicarnos a lo que nos importa”. Totalmente de acuerdo. Hay una guerra por la atención, y la mayoría vamos perdiendo. Pero aprender a decir “no” puede liberarnos. A nosotros y al planeta.
Totalmente de acuerdo Fran, tendemos a subestimar el impacto de nuestras decisiones, y en un entorno en el que nos abruma lo innecesario, decir "no" es poderosísimo, y puede inspirar a otros a hacerlo también, como en el ejemplo de Milo Cress
Por cierto, muchas gracias por la mención :)
El agradecimiento es mío. Me inspiró mucho tu artículo y el ejemplo de la plaza de Burdeos y no podía faltar en esta reflexión. Veo que también ha inspirado a muchos de mis lectores. Con ganas de leer tu próxima entrega
Una de mis lecturas de psicología que más me impacto fue "No diga sí cuando quiera decir no". Un tratado sobre asertividad que, por desgracia, nones fácil llevar a la práctica porque, como afirmas, decir NO cuesta.
Al menos, es importante tomar conciencia de ello y, en la medida de lo posible, no hacer demasiadas concesiones innecesarias.
La regla de "ante la duda...NO" me parece esencial
Gracias por tu comentario José Luis. Buenísimo eso de "No diga sí cuando quiera decir no"... pura naturaleza humana
Dicen que el primer paso para corregir las cosas es reconocerlas. Sigamos insistiendo ;)
Me encanta la rebeldia del no aunque a veces cueste llevarlo a la práctica como bien dices. Admiro esa administración pública como el ayto de Burdeos, esa valentia está en peligro de extinción. Tienes que gastar mucho dinero y cuanta más obra faraonica mejor.
Este principio me lo llevé al tema de la alimentación. Soy intolerante a la fructosa, lactosa y gluten. La mayoría de alimentos procesados sin gluten tienen otros ingredientes que son peores para la salud.
Es difícil aceptar por el resto cuando sales a comer fuera, esta negación a determinados productos. Yo lo acepté y vivo muy bien. Lo siento no puedo ir a cenar a esa pizzeria aunque tengan pizza sin gluten.
Cada vez cuesta más encontrar un lugar en que la comida sea sencilla pero rica. Pero siempre hay alternativas.
También lo pienso cuando veo "hamburguesas" veganas con sabor a carne. Mejor no leas los ingredientes...
Decir no es también ser coherente con uno mismo y eso ayuda a ser más feliz. Gracias por recordármelo.
Hola Arau, qué alegría haber podido ayudar con mi artículo a recordarte la fortaleza del no para ser coherente con uno mismo. Aunque parezca que decir no debería ser fácil, ir contra la inercia no lo es, aceptar que es un esfuerzo es el primer paso para ejercer nuestra libertad.
Coincido contigo que ser feliz es más fácil de lo que nos han vendido, y que pequeños actos como los que compartes nos ayudan a ello. Si somos muchos más los que, como tú, elegimos lugares en los que "la comida sea sencilla pero rica" y damos la espalda a los que no, el mundo nos acabará siguiendo. Gracias por compartir tu experiencia - nos inspiras a los demás a imitarla
Este ártículo me lo llevo a mi vida diaria , pensando muy bien a todas las veces que he dicho que sí y lo importante que es NO hacerlo.
La declaración que compartes sobre lo que es un edificio sostenible se puede trasladar a todo lo que decidamos crear / consumir / hacer
"Lo que decidimos eliminar es más importante que lo que decidimos añadir. El edificio más sostenible es el que decidimos que no hace falta. El segundo es el que ya existe y decidimos reutilizar. El tercero es el que podemos reducir a la mitad de tamaño y conseguir el mismo objetivo. Y así sucesivamente."
Mucha sabiduría Daniel! Yo también intentando aplicarlo en la medida de lo posible, que no es sencillo renunciar. Efectivamente, menos es más :)