Soberanía energética y revolución electrotech
El apagón, revisited (1/2)
Ya han pasado 6 meses desde el gran apagón. Y aunque aún no hay una explicación oficial sobre sus causas, sí hay un consenso bastante amplio sobre qué ocurrió: Una red inestable, por la incorporación de numerosas fuentes de energía para las que no fue construida, necesita mecanismos estabilizadores. Sin ellos, el riesgo aumenta. Y un día falla.
Lo que ha pasado desde entonces da más pistas que lo que se ha dicho. Entre el silencio administrativo, se ha aumentado la generación de energía procedente de plantas de gas (de “ciclo combinado”), mientras se van anunciando medidas públicas para estimular la inversión en la red. Sin un plan claro de descarbonización todavía, que acelere la adopción de renovables o apalanque otras energías libres de CO2 como la nuclear.
Porque el suministro energético es un asunto de seguridad nacional y alta política. Con el que se evita tomar riesgos.

¿Significa ello que tenemos que renunciar al objetivo de una electricidad limpia de emisiones? ¿Y detener el crecimiento de las renovables como proporción de la energía que consumimos?
No parece buena idea. No sólo por la urgencia de reducir emisiones de CO2 que implica el cambio climático. También si nos importa reforzar la seguridad energética y reducir el coste de la energía.
En “Licorize Pizza”, la película de 2021 de Paul Thomas Anderson, se recrea un momento de la historia que no solemos encontrar en el cine: la crisis del petróleo de 1973, que incluso obliga a sus protagonistas a arrastrar cuesta abajo un camión por las colinas de Los Angeles, porque no había forma de conseguir gasolina.
Un recordatorio de lo expuestos que estamos al suministro energético. Sería ingenuo olvidar que un modelo como el actual no sólo implica riesgos medioambientales sino también de suministro. La llamada “soberanía energética”. Particularmente en un país tradicionalmente con “pobreza energética” en combustibles fósiles, donde dependemos por completo de los precios y decisiones de terceros, los llamados “petroestados”.
Más relevante todavía es el potencial de las renovables para abaratar el precio de la energía que consumimos, hoy determinado por el coste marginal que marca el gas. Especialmente como resultado de la combinación de los costes decrecientes de solar y baterías.
Electrotech como referencia
El recientemente publicado informe del prestigioso think tank e instituto de análisis Ember, “La revolución del electrotech”, muestra la evolución de estas tendencias desde un enfoque pragmático y acuña este nuevo término, electrotech, entendido como la emergencia de un sistema energético mejor y más eficiente basado en la electricidad.
Dicho sistema se basa en la convergencia de distintas tecnologías que modulan cómo producimos, transportamos, almacenamos y usamos electrones. Como la generación de energía solar y eólica, la conectividad mediante almacenamiento de baterías y sistemas digitales, y dispositivos de consumo mediante coches eléctricos y bombas de calor.
En otras palabras, el electrotech es el descendiente de las tecnologías digitales, y hereda su impulso.

Porque estamos ante un salto cualitativo y no simplemente cuantitativo en la energía, de ahí lo de “revolución”: La electricidad generada por renovables permite que la energía pase de “commodity” a tecnología. De materia prima, donde prima la ley de la escasez, a tecnología, con sus curvas exponenciales y retornos crecientes.
Estamos entrando “la era electrotech”, sucesora de la era digital, que deja obsoletas a tecnologías previas.

Resultado de una tendencia imparable, avalada por tres tipos de leyes:
Física: dada la mayor eficiencia de los electrones generados por renovables.
Economía: dadas las curvas de aprendizaje y crecimiento de la tecnología frente a la extracción de materias primas.
Geopolítica: al sustituir la dependencia en recursos concentrados en pocos estados por fuentes de energía accesibles en todo el mundo.
Ventajas que coinciden con los objetivos apuntados por el Informe Draghi para recuperar la competitividad de la Unión Europea: reducir el coste de la energía aprovechando los beneficios de la descarbonización, desacoplar el precio de la energía del coste del gas, y priorizar la eficiencia en costes en los planes energéticos.
La oportunidad es clara. Nos interesa apuntar hacia una electricidad sin emisiones, que aproveche el impulso y ventajas de estas tecnologías, y necesitamos una red que acompañe. Y en cuanto antes, mejor.
Porque la red actual necesita mecanismos de almacenamiento y estabilización para este cambio en el mix energético. Pero además es una red saturada por la demanda en más del 80% de sus nodos. Un problema, y a la vez una oportunidad para su renovación.
¿Cómo evolucionar la red para traernos la promesa de la “revolución electrotech” en tiempos y costes? ¿Cuáles son los principales retos y protagonistas con los que vamos a encontrarnos? Lo vemos en la segunda entrega de esta serie, en la que nos encontramos desde “curvas de pato” a “crowdfunding de la red”. Haz click aquí y sigue.


Gracias por la reflexion, Jose Maria. Cuando pienso en el apagon sigue habiendo algo que fundamentalmente no encaja. Un apagon de ese nivel no ocurre, no ha ocurrido jamas en ningun pais de nivel similar. Y sigue sin haber una explicacion sobre ello. Esta bien hablar de soluciones y seguro que ayudan la mejora general pero me resulta dificil entrar a explorar una solucion cuando no se conoce el problema
La historia de la energía es fascinante, sobre todo por cómo aparece entrelazada con los aspectos culturales que definen a las sociedades. Una vez más, no estamos solo ante una transición energética, sino una transformación cultural. Como dices, no solo cuantitativa, sino sobre todo cualitativa. Con ganas de leer la segunda parte.