Este artículo me genera una reflexión. Si bien entiendo que el nivel de vida de Europa hace que probablemente mas del 60 % de la población tenga prácticas de consumo, digamos "nivel shopping"; no refleja la realidad de consumo de las mayorías. De hecho China tiene una clase media de 480 millones de habitantes y mas de un millón de multimillonarios, por lo que las luces de esos centros comerciales no están al alcance de mas de 1000 millones de chinos y chinas. Algún día tendremos que discutir si los niveles de vida de las clases medias y altas de todo el mundo son justas y soportables económica y ambientalmente por las sociedades de cada país (no uso sostenible porque no quiero abrir otra ventana de discusión). Algún día tendremos que hacer el ejercicio mental de pensar si una redistribución de la riqueza equitativa podría cambiar la cultura del consumo global. No me refiero a aumentar impuestos para redistribuir. Sino al hecho de que las dos terceras partes del mundo que vive en la pobreza o en sus umbrales y que practican un consumo "normal" o básico, en mercados, ferias, comercios de cercanía, formalizaran sus modos de vida y a su vez perciban una renta justa por su trabajo: ¿Qué pasaría? Y que pasaría con las clases medias europea o china cuando tengan que pagar por el servicio doméstico, por el trabajo de cuidados de la salud o por lo que vale el trabajo de un productor de té lo que corresponde? O de cuanto sería la inversión para desarrollar cualquier emprendimiento si ello implicara el respeto del ambiente y el pago justo de lo que vale el trabajo de las personas? Y si el problema no es solo el consumo si no lo que cuesta globalmente la clase media y alta. A modo de cierre va un ejemplo. Si el exceso de consumo de proteínas de origen animal de países con clases medias muy extendidas y alto poder adquisitivo como Estados Unidos y Alemania, equivale a calmar el hambre de África: ¿Se imaginan una redistribución de los excedentes de consumo globales hacia inversiones que mejoren la vida de al menos un tercio de la población mundial? ¿Y si se redujera el poder adquisitivo de las clases medias y se aumentaran los impuestos a los superricos y se redirigiera a poner en valor el trabajo de trabajadores y productores rurales que producen alimentos, el personal del servicio doméstico o los obreras y obreros de la construcción, los feriantes. No me odien es solo una idea. Felicitaciones por el artículo, es muy bueno.
Muchas gracias por compartir tus reflexiones, efectivamente muy válidas.
Tal vez China sea precisamente el mejor ejemplo del riesgo de tratar de resolver ese problema sacrificando la libertad, y su propia evolución la prueba de la superioridad del mercado sobre los sistemas intervenidos para acabar con la pobreza.
Lo que plantea este post va un escalón más allá, trata de resolver las carencias de dicho modelo cuando se convierte en aceptar el consumismo guiado por el status, y se vuelve en referencia aspiracional para toda la sociedad, que agrava el problema que describes y genera más frustración que felicidad.
Sobre ello escribí al hablar sobre la abundancia, la escasez y la suficiencia en este otro post, por si te interesa:
Uffff, que gran artículo. Yo como joven que está empezando su camino laboral me hizo replantearme mucho la idea de cómo sé que que estoy “bien” si no es a partir de cuánto puedo consumir en un mes. Cuando nos vemos expuestos constantemente a ser a partir de aquello que podemos o no consumir. Gracias por este escrito tan bueno!!!
Gracias Víctor! Y muy de acuerdo contigo: lo del estatus como juego de suma cero es de esas verdades que una vez que se ha comprendido, no se vuelve a mirar el mundo con los mismos ojos
Me gustó esto: "El economista moderno está acostumbrado a medir la calidad de vida por el consumo anual, y asume que el que consume más está “mejor” que el que consume menos. Un economista budista consideraría irracional este planteamiento: siendo el consumo un medio para un bienestar humano, el objetivo sería obtener el máximo bienestar con el consumo mínimo."
Gracias Zac! Te puede interesar el libro “Lo pequeño es bello” de E.M. Schumacher en cuyo capítulo de “Economía Budista” lo desarrolla, el subtítulo del libro “La economía como si la gente importase”, da buena pista de su contenido.
Los chinos tienen muy buen recuerdo de Deng Xiaoping, que fue quien acabó con las hambrunas de Mao mediante la introducción de la economía de mercado. Claro que no es lo mismo capitalismo que consumismo, como ya explicaba aquí: https://verdadesincomodas.substack.com/p/consumismo
Este artículo me genera una reflexión. Si bien entiendo que el nivel de vida de Europa hace que probablemente mas del 60 % de la población tenga prácticas de consumo, digamos "nivel shopping"; no refleja la realidad de consumo de las mayorías. De hecho China tiene una clase media de 480 millones de habitantes y mas de un millón de multimillonarios, por lo que las luces de esos centros comerciales no están al alcance de mas de 1000 millones de chinos y chinas. Algún día tendremos que discutir si los niveles de vida de las clases medias y altas de todo el mundo son justas y soportables económica y ambientalmente por las sociedades de cada país (no uso sostenible porque no quiero abrir otra ventana de discusión). Algún día tendremos que hacer el ejercicio mental de pensar si una redistribución de la riqueza equitativa podría cambiar la cultura del consumo global. No me refiero a aumentar impuestos para redistribuir. Sino al hecho de que las dos terceras partes del mundo que vive en la pobreza o en sus umbrales y que practican un consumo "normal" o básico, en mercados, ferias, comercios de cercanía, formalizaran sus modos de vida y a su vez perciban una renta justa por su trabajo: ¿Qué pasaría? Y que pasaría con las clases medias europea o china cuando tengan que pagar por el servicio doméstico, por el trabajo de cuidados de la salud o por lo que vale el trabajo de un productor de té lo que corresponde? O de cuanto sería la inversión para desarrollar cualquier emprendimiento si ello implicara el respeto del ambiente y el pago justo de lo que vale el trabajo de las personas? Y si el problema no es solo el consumo si no lo que cuesta globalmente la clase media y alta. A modo de cierre va un ejemplo. Si el exceso de consumo de proteínas de origen animal de países con clases medias muy extendidas y alto poder adquisitivo como Estados Unidos y Alemania, equivale a calmar el hambre de África: ¿Se imaginan una redistribución de los excedentes de consumo globales hacia inversiones que mejoren la vida de al menos un tercio de la población mundial? ¿Y si se redujera el poder adquisitivo de las clases medias y se aumentaran los impuestos a los superricos y se redirigiera a poner en valor el trabajo de trabajadores y productores rurales que producen alimentos, el personal del servicio doméstico o los obreras y obreros de la construcción, los feriantes. No me odien es solo una idea. Felicitaciones por el artículo, es muy bueno.
Muchas gracias por compartir tus reflexiones, efectivamente muy válidas.
Tal vez China sea precisamente el mejor ejemplo del riesgo de tratar de resolver ese problema sacrificando la libertad, y su propia evolución la prueba de la superioridad del mercado sobre los sistemas intervenidos para acabar con la pobreza.
Lo que plantea este post va un escalón más allá, trata de resolver las carencias de dicho modelo cuando se convierte en aceptar el consumismo guiado por el status, y se vuelve en referencia aspiracional para toda la sociedad, que agrava el problema que describes y genera más frustración que felicidad.
Sobre ello escribí al hablar sobre la abundancia, la escasez y la suficiencia en este otro post, por si te interesa:
https://verdadesincomodas.substack.com/p/abundancia
Fue un placer desvirtualizarte el otro día. Ortega en esto, como en tantas otras cosas, fue un adelantado a su tiempo. Gracias por la mención.
Igualmente Sergio! Ortega es como los buenos vinos que sigue ganando con el tiempo. Gracias a ti por sacarlo de la bodega en el momento oportuno
Uffff, que gran artículo. Yo como joven que está empezando su camino laboral me hizo replantearme mucho la idea de cómo sé que que estoy “bien” si no es a partir de cuánto puedo consumir en un mes. Cuando nos vemos expuestos constantemente a ser a partir de aquello que podemos o no consumir. Gracias por este escrito tan bueno!!!
Muchas gracias Ximena! Preguntárselo es el primer paso para encontrar el equilibrio 🙃
Maravillosa exposición, que el estatus es un juego de suma cero debería ser de conocimiento general
Gracias Víctor! Y muy de acuerdo contigo: lo del estatus como juego de suma cero es de esas verdades que una vez que se ha comprendido, no se vuelve a mirar el mundo con los mismos ojos
Me gustó esto: "El economista moderno está acostumbrado a medir la calidad de vida por el consumo anual, y asume que el que consume más está “mejor” que el que consume menos. Un economista budista consideraría irracional este planteamiento: siendo el consumo un medio para un bienestar humano, el objetivo sería obtener el máximo bienestar con el consumo mínimo."
Gracias Zac! Te puede interesar el libro “Lo pequeño es bello” de E.M. Schumacher en cuyo capítulo de “Economía Budista” lo desarrolla, el subtítulo del libro “La economía como si la gente importase”, da buena pista de su contenido.
En cuanto a la idea de “obtener el máximo bienestar con el consumo mínimo.", es mucho lo que podemos hacer en nuestro día a día. Escribí algo más desde otro ángulo, por si te apetece leerlo: https://verdadesincomodas.substack.com/p/una-cuestion-de-eficiencia-energetica
Lo mejor de una China consumista es que no es comunista. Lo único bien que ha hecho Europa, si un fascista iluminado,Trump, no lo fastidia.
Los chinos tienen muy buen recuerdo de Deng Xiaoping, que fue quien acabó con las hambrunas de Mao mediante la introducción de la economía de mercado. Claro que no es lo mismo capitalismo que consumismo, como ya explicaba aquí: https://verdadesincomodas.substack.com/p/consumismo